Evaluar
Entender el problema, el proceso actual y quién toma decisiones.
No añadimos IA donde no hace falta. Determinamos qué necesita entender, qué información puede consultar, qué acciones puede ejecutar y qué debe permanecer bajo control humano.
Cada fase responde una pregunta distinta antes de permitir que el agente intervenga en la operación.
Entender el problema, el proceso actual y quién toma decisiones.
Identificar datos, sistemas, herramientas y brechas reales.
Definir agente, automatización, permisos y límites.
Validar casos normales, errores, excepciones y traspasos humanos.
Medir, ajustar y ampliar únicamente cuando tenga sentido.
Revisamos cómo entra la información, quién la utiliza, dónde se pierde el contexto y qué herramientas ya funcionan correctamente.
El cliente puede llegar diciendo “tengo un problema de personal”. FoodAI traduce esa fricción a responsabilidades, fuentes de información y acciones posibles.
El agente interpreta contexto y decide dentro de reglas. La automatización ejecuta pasos previsibles. El sistema conserva estructura y datos. Cada pieza se utiliza solo cuando aporta valor.
Trabaja con contexto, herramientas y criterios definidos.
Conservan información y realizan pasos previsibles del flujo.
Validamos respuestas, permisos, errores, datos incompletos, límites y situaciones que necesitan aprobación. Después observamos la operación y ajustamos con evidencia.
Si existe una solución adecuada, buscamos aprovecharla. Si existe una brecha, evaluamos cómo resolverla.